Hoy he leido lo siguiente en la pagina del RACC:
¿Sabías que la mayoría de los coches no pueden evitar la lesión más común en caso de accidente? Sólo uno de cada tres vehículos disponen de reposacabezas que protegen adecuadamente las cervicales.
Hoy en día podemos decir que el
latigazo cervical es una lesión en caso de accidente casi inevitable. Y estamos hablando de un esguince cervical provocado tras un simple alcance en la parte trasera de nuestro coche. Al colisionar los vehículos, nuestro torso es empujado hacia delante por el respaldo, pero la cabeza se queda atrás. Nuestro
cuello se dobla de manera excesiva. Incluso si el choque ha sido a baja velocidad también castigaremos nuestra espalda. Además, deberías saber que las
mujeres tienen más posibilidades de sufrir esta lesión, ya que tienen menos musculatura en el cuello. La mitad de los afectados tarda entre uno y tres meses en recuperarse, un 40 por ciento tarda de tres meses a un año y un 10 por ciento no se recupera nunca. El
síntoma más común es un dolor de cuello o de cabeza o mareos, pero los afectados pueden llegar a sufrir hemorragias internas, lesiones musculares y, en casos extremos, hernias discales, pérdida de memoria, alteraciones visuales e, incluso, rotura de vértebras.
Un simple choque y nos jugamos el cuello. ¿Por qué? Esto es lo que se preguntan las aseguradoras, que han promovido un macroestudio de los coches que se venden actualmente en nuestro mercado. Y los resultados son alarmantes.
Han analizado 225 modelos de 36 marcas distintas y han comprobado que sólo
uno de cada tres coches nuevos que se venden en nuestro mercado
tiene reposacabezas eficaces. Incluso hay un 16 por ciento que no ofrece protección alguna.
Modelos tan dispares como el Alfa 147, el BMW Serie 3, el Chevrolet Kalos, el Citroën C2, el Dodge Nitro, el Fiat Panda, el Ford Ka, el Honda Jazz, el Jaguar X-Type, el Jeep Cherokee, el Kia Ro, el Lexus GS, el Mitsubishi Colt, el Peugeot 1007, el Seat Ibiza, el Toyota Corolla Verso o el Opel Meriva han obtenido una calificación de “muy poco eficaz”, al no ofrecer “protección alguna contra lesiones cervicales”.
Sólo existen
cuatro marcas en nuestro mercado que pueden garantizar que todos sus modelos ofrecen buena protección a ocupantes de casi todas las alturas.
Volvo y
Saab vuelven a estar entre las mejores puntuadas, con
Mazda y, este año, se incorpora
Audi, que acaba de añadir a todos sus modelos el sistema Backguard. ¿Cómo funciona? Su tecnología se basa en el asiento pasivo: el relleno del asiento está fabricado con un material especial denominado espuma pasiva que, en caso de choque, absorbe la energía producida y adapta su forma acogiendo al ocupante de manera que la cabeza quede recogida en el reposacabezas sin producirse una extensión brusca del cuello. Por su parte, Volvo con el sistema WHIPS elige los asientos reactivos, que, en caso de colisión por alcance, se mueven, reclinándose automáticamente para absorber la energía generada y amortiguar el impacto en las cervicales.
También
Saab cuenta con el sistema SAHR, de reposacabezas reactivos, que se acercan automáticamente a la cabeza impulsados por la presión que ejerce la espalda del ocupante en el respaldo del asiento al producirse la colisión por alcance.
Mercedes prefiere el sistema NECK-PRO de reposacabezas proactivos, que se acercan automáticamente a la cabeza, pero esta vez reciben la orden de los sensores de aceleración ubicados en el parachoques trasero o el interior del coche.
Pero no toda la culpa es de los fabricantes...
¿Sabes cómo se coloca el reposacabezas? ¿Lo has ajustado alguna vez desde que te has comprado el coche? El
reposacabezas es una de las medidas más eficaces para evitar estos latigazos. Sin embargo, muchas veces es utilizado como un elemento de confort y no como un útil instrumento de seguridad pasiva.
El
asiento debe estar lo más vertical posible, sin comprometer excesivamente la comodidad del conductor. La altura del reposacabezas tiene que ser la misma que la de la parte superior de la cabeza, con una distancia con la nuca inferior a 4 centímetros.
Éstos son los cánones ideales, pero, si nuestra talla nos acarrea algún problema, debemos ajustar el reposacabezas lo más alto posible sin sobrepasar la altura máxima de la cabeza y nunca debe quedar por debajo de la altura de los ojos.
Fuente:
http://www.racc.es/index.racc/mod.ac...171f910e4.html